LA SENTENCIA, Wu Ch’eng-en (c. 1505-c. 1580).
Aquella noche, en
la hora de la rata, el emperador soñó que había salido de su palacio y que en
la oscuridad caminaba por el, jardín bajo los árboles en flor. Algo se
arrodilló a sus pies y le pidió amparo. El emperador accedió; el suplicante
dijo que era un dragón y que los astros le habían revelado que al día
siguiente, antes de la caída de la noche, Wei Cheng, ministro del emperador, le
cortaría la cabeza. En el sueño, el emperador juró protegerlo.
Al
despertarse, el emperador preguntó por Wei Cheng. Le dijeron que no estaba en
el palacio; el emperador lo mandó buscar y lo tuvo atareado el día
entero, para que no matara al dragón, y hacia el atardecer le propuso que
jugaran al ajedrez. La partida era larga, el ministro estaba cansado y se quedó
dormido.
Un
estruendo conmovió la tierra. Poco después irrumpieron dos capitanes que traían
una inmensa cabeza de dragón empapada en sangre. La arrojaron a los pies del
emperador y gritaron:
-Cayó
del cielo.
Wei
Cheng, que había despertado, lo miró con perplejidad y observó:
-Que
raro, yo soñé que mataba a un dragón así.
Extraído de "Libro de sueños", Jorge Luis Borges
Comentarios
Publicar un comentario